06 agosto 2010

Vivir no es una cuestión semántica

NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Calladamente me persiguen los versos de Gil de Biedma estos días, por eso digo que vivir no es una cuestión semántica sino algo mucho más complejo. Ajeno a la discusión, ajeno a las palabras. Vivir es algo que hay que HACER, practicarlo con énfasis, con entusiasmo, con vehemencia si se quiere, pero tener presente que envejecer y morir es el único argumento de la obra. Vaya obra. Se van pasando los kilómetros de nuestra vida y se acumulan las experiencias en un bolsillo y en otro se acumulan las promesas incumplidas, los sueños rotos, y también los sueños cumplidos, aunque pocos.

¿Y vivir es esto? No lo sé…

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