No sé exactamente qué te pasa. Es más, antes de la existencia del fotolog de Pablo sólo sabía de la tuya de oídas. Pero no me gusta leerte tan triste.
De todos modos, si te sirve de algo, mi experiencia de llevar siendo toda la vida una desarraigada de mierda me lleva a pensar que hay escenarios más esperanzadores que otros, sin duda, pero que muchas veces la solución a nuestros problemas no está en cambiar el lugar donde se enquistan. Los actores serán distintos, el sitio también. Pero nosotros, mal que nos pese, seguiremos siendo los mismos. Con todo ese lastre encima, del que quisimos desprendernos al irnos y no pudimos.
Seguro que Zaragoza tiene más cosas por descubrir de las que hasta ahora has exprimido. Tras cuatro años en Granada, de la que acabé huyendo más precipitadamente que otra cosa, porque pensaba que no me hacía feliz, he de reconocer que sólo la distancia me ha permitido darme cuenta de lo mucho que podría haberme dado y yo no supe aceptar.
Y sé que tienes mil manos alrededor que acudirán a sostenerte si caes. Pero si necesitases, un día de estos, una más, no tienes más que silbar.
2 Comments:
Si lo encontrarás.
Beso.
A stranger's heart without a home...
No sé exactamente qué te pasa. Es más, antes de la existencia del fotolog de Pablo sólo sabía de la tuya de oídas. Pero no me gusta leerte tan triste.
De todos modos, si te sirve de algo, mi experiencia de llevar siendo toda la vida una desarraigada de mierda me lleva a pensar que hay escenarios más esperanzadores que otros, sin duda, pero que muchas veces la solución a nuestros problemas no está en cambiar el lugar donde se enquistan. Los actores serán distintos, el sitio también. Pero nosotros, mal que nos pese, seguiremos siendo los mismos. Con todo ese lastre encima, del que quisimos desprendernos al irnos y no pudimos.
Seguro que Zaragoza tiene más cosas por descubrir de las que hasta ahora has exprimido. Tras cuatro años en Granada, de la que acabé huyendo más precipitadamente que otra cosa, porque pensaba que no me hacía feliz, he de reconocer que sólo la distancia me ha permitido darme cuenta de lo mucho que podría haberme dado y yo no supe aceptar.
Y sé que tienes mil manos alrededor que acudirán a sostenerte si caes. Pero si necesitases, un día de estos, una más, no tienes más que silbar.
Un besazo.
Y mucha suerte.
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