13 abril 2008

Asiago 1988
Rebusco entre fotos y cartas viejas, algunas las leo. Son como escombros de mi vida. Restos esparcidos de lo que fui, encuentro una en italiano para Simona, fechada en noviembre de 1988… “ciao Simona”. ¿Dónde estará Simona? Tenía siete años más y era mi monitora en un campamento en Asiago (Vicenza) en los Alpes. Recuerdo alguna canción, la tarareo, la letra vuelve sola a mi cabeza, veinte años después la letra sigue almacenada en algún rincón oscuro de mi cerebro… “perciò pim pam le scarpe pim pam di notte van sul sentiero di pietre rosse pim pam”… Tenía once años y me encantaba cantarla cuando salíamos de excursión cada mañana (passeggiata) me encantaba la canción y también la sonrisa de Raquel Marugán, esa sonrisa me siguió gustando mucho más tiempo, creo que ahora es arquitecta. Una noche le confesé a Simona que me gustaba Raquel, ella me dijo que se encargaría de echarme una mano, no lo logró. Mássimo se hacía pajas y estaba empeñado en que todos le imitáramos, muchos aprendieron con él, yo no, me quedaban dos veranos más. Ese verano conocí Venecia con Álvaro Lozano, nos perdimos entre San Marco y Rialto, fue un buen espectáculo como buena fue la bronca que nos echó Giusy, la directora. Álvaro era mucho más alto que yo, nos hicimos unas fotos que aún conservo. Yo con una camiseta verde pistacho, gorra marrón, pantalones cortos, y unas zapatillas Paredes muy ochenteras. Detrás un pozo, de frente toda mi vida. Álvaro y yo perdidos con once años en Venecia. Nos encontraron por casualidad muy cerca de San Marco, estábamos tranquilos. Corre el rumor de que Álvaro tiene tres hijos en tres países distintos, corre el rumor de que canta ópera y hace giras…brindo por él y por su hermana pequeña, Paloma, a la que dábamos la mano para cruzar la calle y que ahora tendrá veintiséis años. Probablemente no la reconocería, ya no tiene cinco años y ya cruza sola.
En el 88 yo quería tener gemelos con Raquel Marugán porque ella tenía una gemela más fea. Gemelos. Dos. Todos pensábamos que en el año 2000 estaríamos casados, con curro y casa… el 2000… ya casi cerramos la década y no hay rastro de gemelos ni de Raquel, ni tampoco se la espera.
Es muy difícil ser feliz cuando no se sabe lo que se quiere, cuando das palos de ciego, cuando te ves borracho sentado en una acera de la calle Ballesta viendo hundirse la ciudad, pero sólo soy yo el que se hunde. Pero no me voy a hundir, mientras escriba y haga fotos no me voy a hundir. Mírame a los ojos, quiero abrazarte y respirar escuchando los latidos de tu corazón.
Abrázame.

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1 Comments:

At 13 de abril de 2008, 23:14, Blogger Hatt said...

Me ha gustado bastante. Como siempre, a un buen nivel...

Un saludo.

P.D. Por cierto, has leído algo de Félix Romeo, porque creo que te puede gustar. Sobre todo "Dibujos animados".

 

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